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¿Qué es un escritor por encargo?
Un escritor por encargo, también llamado negro literario, es alguien capacitado para desarrollar y dar forma a un manuscrito a cambio de una remuneración, partiendo de la idea original de otra persona.
Dicho de otra manera: alguien tiene una idea para un libro y decide recurrir a un profesional para que se lo escriba. La obra que resulta de este arreglo, por supuesto, pertenece a quien ha pagado por ella, no al escritor.
¿Pero existen realmente? ¿No es un mito eso?
Oye, que no estamos hablando del monstruo del lago Ness ni nada por el estilo. ¡Por supuesto que existen! Además, que es una práctica bastante frecuente en el mundillo editorial. ¿Nunca te habías parado a pensar de dónde puede sacar tiempo tal o cual presentador de televisión para tener listo y presentar un magazine diario, acudir a eventos sociales, atender a su familia y escribir además sus memorias en sólo tres o cuatro meses? Pues muy sencillo. Lo más probable es que haya otra persona detrás encargada de escribírselas. Un negro literario, vamos.
Y, además, que en este mundo es imposible saber hacer de todo y encima hacerlo bien. Dicen que aprendiz de mucho, maestro de nada. Nada más cierto. Por suerte o por desgracia, todos somos humanos y, como tales, tenemos nuestras virtudes, pero también nuestras limitaciones. Y el hecho de que alguien sea un buen orador, presentador o actor no significa necesariamente que tenga que escribir bien. O viceversa, ojo.
Por cierto que este fenómeno, el de los escritores por encargo, no se limita únicamente al ámbito de las memorias de estrellas mediáticas. Muchas de las grandes obras de la literatura universal han sido escritas por negros literarios. Por poner un ejemplo, Alejandro Dumas, autor de Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo entre otros, contaba con toda una cohorte de negros literarios que le ayudaban a cumplir con los asfixiantes plazos de entrega que le imponían sus editores.
¿Por qué debería valerme de los servicios de un escritor por encargo, si no soy ni estrella mediática ni autor de renombre con problemas de tiempo?
No, puede que no seas un presentador famoso o una glamorosa modelo, pero en Frikea, escritores por encargo, tenemos la convicción de que una historia real puede llegar a ser más emotiva, emocionante o desgarradora que cualquier relato de ficción. La realidad es lo que tiene: no admite lugar a réplica. Una cosa son las escenas de acción que salen en las películas americanas, en las que el protagonista salta por un barranco con el coche, sale por la ventanilla, se sube al techo, le pega un tiro en la cabeza al malo que va en un helicóptero detrás de él tirándole misiles y encima le da tiempo a fumarse un cigarro antes de que las ruedas toquen tierra otra vez. Y otra muy distinta es, pongamos, Las cenizas de ángela de Frank McCourt, un libro sobrecogedor en el que el autor narra su infancia en Irlanda, en el seno de una familia sumida en la pobreza más absoluta y con un padre incapaz de dejarse hasta el último céntimo de su paga en la taberna. ¿Quién podría poner en duda su veracidad? Por cierto que este título llegó a vendió más de un millón de ejemplares en todo el mundo durante su primer año de publicación, y aún hoy sigue siendo todo un fenómeno de masas.
En cuanto a la narrativa de ficción, es algo que te viene de repente. Nos ha ocurrido a todos: estás en la ducha, o en medio de un atasco camino del trabajo, y ¡zas! te sacude la inspiración. ¿Y si alguien hiciera un libro o una película sobre un psicópata que se dedica a enterrar vivos a los ancianos de un vecindario? ¿O sobre un historiador del Vaticano que descubre evidencias arqueológicas que harían tambalearse los cimientos de la Iglesia tal y como hoy la concebimos? Las ideas son así, vienen y van por su cuenta. Y como no andes lo bastante despierto, se te pueden escapar para siempre, y con ellas las oportunidades.
Así que, vale, sacas el cazamariposas y la cazas al vuelo. ¡Estupendo, tienes la historia del siglo! Bueno, bien, ¿y ahora qué? Pues mejor la dejas que madure un poquito más, que vaya tomando forma en tu cabeza. ¿Hacia dónde va a tirar la trama? ¿Te cargarás al final al protagonista? ¿Qué personajes secundarios podrían venirle bien a la historia? ¡Un villano! ¡Necesitas un buen villano! Al final, tu idea original ha engordado tanto que no te queda más remedio que empezar a tomar apuntes en el primer papel en blanco que pillas, por miedo a que se te termine olvidando algún detalle importante. Y, mientras tanto, descubres una vocecilla en tu interior que comienza a decirte «Escríbela. ¡Escríbela ya!», poniéndose más pesada con cada día que pasa.
Y ya está, ya lo tienes: tu historia, biográfica o ficticia, en la parrilla de salida. Ha llegado el momento de la verdad. Te sientas delante del ordenador, abres el procesador de textos y... Por más que lo intentas, no consigues darle a lo que escribes la garra y el interés que se merece. O puede sencillamente que las frases se empeñen en no salir. Pero tú no te preocupes. Es lo más normal del mundo. Escribir literatura es un oficio, y como ocurre con la gran mayoría los oficios, es imposible pretender dominarlo de la noche a la mañana y sin ayuda. Su aprendizaje pasa por controlar una serie de técnicas, algunas sencillas y otras más complejas, y por horas, semanas, años de continua ejercitación, para que un texto pase de ser una redacción, una simple exposición de hechos, a un relato capaz de captar el interés, cautivar, emocionar a los lectores y hacer que se vuelvan adictos a él.
Y una cosa te digo: en el mercado editorial, SÍ hay un hueco para los autores noveles. Pero, claro, la obra que les presentes tiene que tener gancho y estar estupendamente escrita. Y si su temática es cien por cien original, pues muchísimo mejor.
No nos cabe duda de que habrás leído en algunos espacios web y foros literarios a gente quejándose de lo difícil que resulta publicar para un escritor novel. Y no, no les voy a quitar la razón. Es difícil publicar, pero sobre todo cuando no les presentas a los editores la calidad mínima que exigen para pasar de la primera página antes de tirar tu manuscrito a la basura. Puede sonar excesivamente duro, pero es que es la cruda realidad. La inmensa mayoría de los que se quejan de que no consiguen publicar ni siquiera son capaces de encadenar dos frases seguidas con coherencia en un mismo párrafo. Y como por lo general suelen incluir en los pies de sus mensajes algún que otro enlace a muestras de su trabajo, te invitamos a que los visites y que luego nos cuentes lo que te han parecido. ¿Tú pagarías por leer eso?
En resumen: aprovechando los servicios de un escritor por encargo, tendrás la oportunidad de llegar más allá que ellos sin tener que compartir también su suplicio, la frustración de ver rechazada tu historia hasta la saciedad. Además, ¿que no eras tú el que siempre decía que más vale hacer el esfuerzo y probar fortuna que arrepentirse toda la vida de no haberlo intentado?
¿Por qué Frikea, escritores por encargo?
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